A Iker se le agolpan las imágenes y recuerdos de su época escolar y rescata a sus amigos de la infancia en torno a Klara, una maestra librepensadora y valiente, que impregnó de alegría, música y libertad un trozo del camino de un puñado de niños, hijos de vencidos, cuando Franco cumplía veinte años de mandato en la Pamplona de 1956.
Ficha técnica