© TOEI COMPANY
Según la antigua ley del pueblo, al alcanzar los 70 años los ancianos debían abandonar el pueblo para ir a vivir en la cima de la montaña Narayama. Una sentencia de muerte despiadada que sumía en la tristeza y la desesperación a las familias cuando tenían que enviar a sus mayores a la montaña.
Ficha técnica