Hablando de clásicos
Klasikoak, la programación de cine clásico restaurado de la Filmoteca Vasca y el Festival de San Sebastián que tiene lugar cada otoño, llega este año a su tercera edición, que se desarrollará además en cinco sedes. Pero esta solo es una de las tres patas que sostienen el gran banco de Klasikoak. Las otras dos tienen lugar en septiembre, durante la celebración del propio festival donostiarra: la retrospectiva dedicada a la obra del gran escritor, guionista y director de origen corso José Giovanni por un lado, y la selección de clásicos restaurados del cine mundial, por otro.
El año pasado decíamos en estas mismas líneas que sería difícil encontrar dos rostros más representativos del cine clásico que los de Ingrid Bergman y Cary Grant, protagonistas de la imagen del ciclo. Pero los hemos encontrado. Repite Ingrid Bergman, pero esta vez junto con Humphrey Bogart. Posiblemente no exista una película más canónicamente clásica que Casablanca (Michael Curtiz, 1942), que incluso ha llegado a popularizar frases que ni siquiera se pronuncian en la película (“Tócala otra vez, Sam”). Una oportunidad inmejorable de recuperar este gran clásico en pantalla grande, nunca antes programado por la Filmoteca Vasca.
Las mujeres son protagonistas casi absolutas de La ciociara -Dos mujeres- (Vittorio de Sica, 1960), versión cinematográfica de la novela homónima de Alberto Moravia en la que Sofía Loren intenta huir con su hija adolescente del horror de la guerra. Gloria Swanson es la protagonista absoluta de Queen Kelly -Kelly erregina / La reina Kelly- (Erich von Stroheim, 1929), la desmesurada e inacabada obra del megalomaníaco director alemán. Dos son las protagonistas femeninas de la contribución argentina de este año. Liv Ullman y Cipe Linkovsky llevan el peso de La amiga (Jeanine Meerapfel, 1988), la primera película donde aparecen las Madres de la Plaza de Mayo y que valió a las dos actrices una Concha de Plata a la mejor interpretación femenina en el Festival de San Sebastián de aquel año. Isabelle Adjani ocupa casi todo el metraje y la pantalla de la excelente La reine Margot -La reina Margot- (Patrice Chéreau, 1994), un biopic sobre Margarita de Valois, basado en la obra de Alejandro Dumas, en una de las mejores muestras de cine histórico de la cinematografía francesa. Y también son protagonistas, muy a su pesar, las mujeres víctimas de agresiones sexuales de la película noruega Voldtekt -Violación- (Anja Breien, 1971), un descorazonador drama desgraciadamente demasiado actual. Y aunque sea una pareja (acompañada por un policía) quien protagoniza la ópera prima de Spielberg, la gran reina de la función es sin duda Goldie Hawn, que crea un personaje contradictorio, adorable y odioso por momentos, en The Sugarland Express -Loca evasión- (Steven Spielberg, 1974).
En cuanto a las películas con protagonismo masculino, comenzamos con el Toshiro Mifune de Yôjinbô -Yojimbo- (Akira Kurosawa, 1961), el samurái invencible y socarrón que luego sería retomado por Sergio Leone en A Fistfull of Dollars -Por un puñado de dólares- (1964). También un hombre protagoniza la impresionante película de producción hispana pero rodada en Suiza y hablada en alemán El cebo (Ladislao Vajda, 1958), una oscurísima historia de un asesino de niñas en la idílica Suiza. Y otra imagen icónica de la historia del cine es la de Harold Lloyd colgado de la aguja de un reloj de un edificio, punto álgido de Safety Last! -Euli gizona / El hombre mosca- (Fred C. Newmeyer, Sam Taylor, 1923), en la que Lloyd arriesga -literalmente- su vida por el amor de una muchacha.
Hemos dejado para el final otra película de protagonismo masculino, aunque dirigida por una mujer: Ander eta Yul (Ana Díez, 1989), la última película restaurada por la Filmoteca Vasca y EITB y bajo el auspicio del Gobierno Vasco. La cinta, que habla de aquellos años oscuros marcados a fuego por el terrorismo, la represión y la droga, podrá disfrutar de una nueva vida y ser compartida por públicos que hasta ahora no han tenido acceso a ella.
Un gran banquete de cine clásico, servido en vajilla moderna. Según el filósofo y profesor Nuccio Ordine, los clásicos tienen una naturaleza viva y atemporal, nos enseñan el arte de vivir, nos ayudan a trabajar una mirada analítica sobre la realidad, despiertan la curiosidad desprejuiciada y cultivan nuestra empatía. Esto es válido para la literatura y para el cine. Klasikoak lo subraya.