Talento vasco de ayer y de hoy
Durante el último lustro, la Filmoteca Vasca ha consagrado su ciclo anual de cine vasco a nuestras directoras. Hemos querido poner más luz sobre ellas para que su talento sea reconocido y ensalzado como merecen. Se han proyectado los largometrajes de hasta 53 cineastas vascas. Sus películas han de formar parte de nuestra memoria cinematográfica y ésta de nuestra memoria general, pues es simplemente imprescindible para los seres humanos: quien la pierde se ve privado de buena parte de su propia esencia.
Y la memoria cruza, da significado y une, de diversas maneras, los títulos que conforman este nuevo ciclo dedicado a nuestra cinematografía. Por un lado, las cineastas siguen teniendo un protagonismo esencial. Mirentxu Loyarte, Helena Taberna, Lur Olaizola, Bego Zubia Gallastegi, Iratxe Fresneda y la mítica Musidora serán protagonistas de sendas sesiones. Por otro, la memoria también tiene que ver con los aniversarios que ahora recordamos, dos de ellos de películas que fueron estrenadas hace 25 (Yoyes; Helena Taberna, 2000) y 40 años (Fuego eterno; José Ángel Rebolledo, 1985), y el 90º aniversario de la malhadada guerra civil que trajo muerte, muchísimo sufrimiento y la larguísima noche de la dictadura franquista. Otra guerra es la que sirve de escenario a las aventuras de la capitana Alegría, la guerra carlista, con Musidora dirigiendo y protagonizando esta aventura (La capitana Alegría [Pour Don Carlos]; Musidora, Jaime de Lasuén, 1921). Y la memoria es la razón de ser de alguien que trabaja por recuperar el patrimonio audiovisual de nuestro pueblo (Gure Sor Lekuaren bila; Josu Martinez, 2015). Lur Olaizola recupera también la memoria de Yoyes, a través de la voz de Ana Torrent (Hirugarren koadernoa, 2022), y en el documental Itzalak argitzen (2026), producido por EITB, la cámara de Koldo Almandoz y Gorka Bilbao persigue la memoria y los recuerdos de los cuatro directores de los mediometrajes de los años 80 restaurados el año pasado por la Filmoteca y EITB, bajo el auspicio del Gobierno Vasco. Bego Zubia Gallastegi nos lleva un poco más lejos para enfrentarnos a la memoria de la naturaleza, que recupera sus viejos dominios cuando las presas ya inservibles son destruidas (Urak aske, 2021). Y también recordamos esos años preñados de ilusión, hasta que llegaba una joven argentina y dinamitaba los sueños de un joven bilbaíno y, de paso, abría el camino a una nueva comedia vasca (Pagafantas; Borja Cobeaga, 2009); al director donostiarra todavía le queda tiempo y fuerzas para mostrarnos la tragedia moderna de un individuo excesivamente higiénico (Un novio de mierda, 2010).
Hemos dejado para el final dos sesiones muy especiales, también con la memoria y las mujeres como protagonistas. A finales del año pasado falleció una de las pioneras del cine vasco, una mujer que ejerció una gran influencia en nuestra cinematografía a pesar de que solo dirigió dos cortometrajes: Mirentxu Loyarte. Y también el año pasado la asociación de mujeres del sector audiovisual y las artes escénicas de Euskadi, (H)emen, cumplía diez años. Pensamos que podría ser una buena idea homenajear conjuntamente a la pionera Loyarte y a (H)emen, a través de la obra de la propia directora y de Iratxe Fresneda, una de las fundadoras de la asociación (Irrintzi, Mirentxu Loyarte, 1978 – Irrintziaren oihartzunak, Iratxe Fresneda, 2016). Y la otra sesión es un reconocimiento sincero y cariñoso a una de las mejores y más queridas actrices de nuestro cine, teatro y televisión. Elena Irureta será la protagonista de la sesión, sin renunciar a ser la alcaldesa de Agur Etxebeste! (Asier Altuna, Telmo Esnal, 2019).